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Cómo prepararte para una reforma

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El verano es un buen momento para poner tu casa a punto y emprender esa reforma que tanto tiempo llevas pensando. Actualizar tu cocina, transformar el cuarto de baño o renovar el suelo de tu casa son reformas con gran impacto que cambiarán para siempre el aspecto de tu vivienda. Pero también implican ciertas incomodidades durante un tiempo, la necesidad de coordinar distintos gremios (albañiles, electricistas, marmolistas…) y el riesgo de que se te dispare el presupuesto. En el post de hoy te damos siete consejos para no sucumbir en el intento y salir bien parado de cualquier reforma, por ambiciosa que sea. Toma buena nota de ellos porque te van a hacer falta.

1. Planifica con tiempo tu reforma

La reforma de tu casa es un proyecto importante que requiere planificación para evitar sorpresas y disgustos. La época entre primavera y otoño es buena para cualquier obra porque no hace ni frío ni calor y muchos trabajos se secan antes.

(También puedes ver cuánto cuesta una reforma de baño aquí)

 

Pero piensa también en tu agenda, en el tiempo que le vas a poder dedicar y en el momento que menos perturbe tu vida familiar. Si tienes a alguien de confianza, quizá puedas dejarle las llaves de tu casa en agosto para que la reforma o los trabajos más sucios, se realicen cuando tú no estés.

2. Decide quién va a liderar el proyecto dentro de la casa

En todas las familias hay alguien que “lleva la voz cantante” en el tema de reformas y mejoras de la casa. Puede que sea al que le guste hacerlo, el más entendido o simplemente el que maneja el presupuesto. Independientemente de si es él o ella, es clave tener una visión común sobre el objetivo y resultado final que se espera. Muchos problemas surgen por interpretaciones diferentes de lo que queremos conseguir y cuando la obra ya está terminada, tiene difícil solución.

 

Para visualizar ese resultado final puedes trabajar con un plano detallado, infografías o renders, mood-boards con estilos y texturas e incluso fotos de inspiración de Pinterest. Todas estas herramientas son muy valiosas para llegar a un consenso sobre qué esperar de esa reforma.

3. Valora si vas a poder vivir en casa mientras dure la reforma

Otro aspecto por negociar con la familia es si vas a ser capaz de vivir en la casa mientras dure la obra. Si es una reforma pequeña acotada en, por ejemplo, dos semanas, es posible que te puedas “apañar” y vivir en la parte menos afectada de la casa durante ese tiempo. Pero si la reforma dura meses, se puede convertir en una auténtica pesadilla. También es complicado vivir en la casa mientras dura la obra si estás cambiando todo el solado de la casa o vas a modificar la cocina…

 

Valora mudarte a casa de un familiar o alquilar un apartamento por unos meses. Este coste de alojamiento tienes que tenerlo en cuenta también en el presupuesto de tu reforma. Pide incluir alguna penalización en el presupuesto si la reforma se retrasa más allá de un margen razonable.

4. Ponte en manos de un profesional

A estas alturas del artículo, ya te habrás dado cuenta de dónde te estás metiendo. Y salvo que seas arquitecto, aparejador o un manitas muy osado, lo más inteligente será ponerte en manos de un profesional.

 

Nuestro consejo es que no “ratees” en la dirección de obra. Es un trabajo clave para que la reforma se ejecute en tiempo y forma, que tiene que realizar un profesional. No te metas en esa tarea por ahorrarte un poco de dinero. La dirección de obra es probablemente el dinero mejor gastado en la ejecución de una reforma.

5. Invierte tiempo en elegir acabados y calidades

Mientras elaborar el briefing de lo que necesitas y valoras los presupuestos de los distintos profesionales, puedes empezar a investigar acabados y calidades. Este es un proceso en paralelo a buscar fotos de inspiración en Pinterest y llegar a un consenso sobre el resultado final de tu reforma. Lo puedes comenzar tú solo y continuar con el profesional elegido una vez hayas tomado tu decisión.

Tendrás mucho trabajo avanzado y el arquitecto o contratista que vaya a realizar la obra, agradecerá que tengas las ideas claras. También sabrás más sobre precios y resistencia de tarimas, encimeras, mamparas,… y podrás decidir a qué partida de tu presupuesto quieres dedicar más dinero.

 

Muchas marcas tienen maravillosos show-rooms donde pasar la mañana del sábado. Allí puedes ver los materiales en gran formato, tocarlos, sentirlos… También disponen de herramientas en 3D que te permiten simular cómo quedará tu cocina, cuarto de baño o la fachada de tu casa. Por aquello que hablábamos de llegar a un consenso sobre el resultado final que esperamos en nuestra reforma…
Nos encanta Cosentino City en Madrid, porque es amplio, te atiende de lujo y está en el centro de la ciudad. Además, si tienes suerte coincides en algún evento muy cool con gente del sector, aprendes un montón y te apuntas al cocktail.

 

Cosentino tiene show-rooms como el de Madrid repartidos por todo el mundo. Así que busca el tuyo si no estás en España.

6. Pide un presupuesto detallado en dinero y tiempo

La elección del profesional que te va a hacer la reforma lleva implícita la aceptación de un presupuesto. Pide que te detalle los distintos trabajos o gremios que van a participar en la obra, el tiempo que va a durar cada trabajo y el orden en que se van a ejecutar, y qué importe corresponde a mano de obra y a materiales. Acuérdate de incluir la dirección de obra y la posible penalización en el caso de retrasos por encima de lo razonable.

 

El presupuesto incluirá también condiciones de pago. Es probable que tengas que abonar un porcentaje al inicio para el acopio de materiales. Divide los pagos en 3 o 4 partes dejando siempre un porcentaje de entre un 10-20% para el momento de la entrega o repaso de acabados.
El presupuesto te servirá también en el caso de tener que pedir financiación al banco para realizar la reforma. Por eso es importante que esté bien hecho y responda a la realidad de la obra y de tu capacidad de repago.

 

¡Y pide tu factura por cada pago que hagas! Será la mejor garantía para reclamar en el momento, o a posteriori, si las cosas no han salido como esperabas.

7. No te rindas al final: los remates son importantes

Es muy probable que después de haber sufrido la reforma y aunque el resultado sea muy satisfactorio, estés exhausto. No querrás saber nada más de rodapiés, interruptores, tomas de agua o porcelánicos durante bastante tiempo.

 

Pero ¡no te rindas! Los remates son importantes y lo que no soluciones ahora quedará mal hasta el final de tus días. Esas pequeñas imperfecciones te acompañarán en tu día a día y serán siempre un recuerdo de lo que no solucionaste en su momento.

Guárdate unas pocas energías para el momento “remates” y se implacable con el arquitecto o constructor. Y por supuesto, resérvate ese pago final hasta que no esté todo perfecto.

 

Si has sido capaz de llegar a este punto, es el momento de tomarte unas buenas vacaciones. Cuando regreses a tu casa recién reformada, verás el resultado con buenos ojos, y comprenderás que ha merecido la pena.

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